EL SABER Y HACER DE UNA IGLESIA EN EL EVANGELISMO

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Muchos libros y folletos se han escrito sobre evangelizar, y son numerosos los métodos para llevar a cabo la gran tarea que Dios nos ha dado en Marcos 16:15: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (LBA). Lo cierto es que cada uno piensa de manera diferente en cuanto a proclamar el evangelio de Dios, pero ¿cómo hacer evangelismo? Esto no es un método, técnica o regla más; sino una forma de vivir el evangelismo en nuestras vidas y en la iglesia, visto en cuatros principios.

1. El evangelismo reconoce la soberanía de Dios, la reconoce en cuanto a la obediencia. Predicar es una orden dada por Dios a sus hijos, y como fieles servidores del soberano Señor, estamos obligados a obedecerlo y no es opcional.
…y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. (Apocalipsis 1:5 LBA)

2. El evangelismo acepta que nosotros no desempeñamos el papel de Dios y no podemos convertir a nadie, Él es el único que puede salvar. Simplemente llevamos el mensaje de amor y compasión hacia los perdidos, motivados por Jesús, que se conmovió al ver la multitud.
… Tengo compasión de la multitud, porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino. (Mateo 15:32 LBA).

3. El evangelismo respeta la santidad de Dios, Él es santo y no soporta el pecado. La presentación del evangelio incluye el elemento de la ira de Dios contra el pecado y toma en cuenta la naturaleza pecaminosa del ser humano. Trata de la verdad, no es una idea o enseñanza cualquiera; es el mensaje auténtico, verdadero y basado en la Palabra de Dios que fue predicado por hombres comunes pero respaldados por el Espíritu Santo. No podemos implantar enseñanzas y doctrinas de hombres.
…sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir. (1 Pedro 1:15 LBA)

4. El evangelismo es el testimonio de la persona que evangeliza, siendo más fuerte que sus palabras. Hoy día los cultos y campañas de evangelismo han suplantado el trabajo de predicación personal en nuestra familia, vecindario, escuela o trabajo. Muchos de nosotros  hemos sido perezosos en cuanto al evangelismo personal y pensamos que ese trabajo lo hará otro hermano u otra iglesia.
 Mantened entre los gentiles una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que os calumnian como malhechores, ellos, por razón de vuestras buenas obras, al considerarlas, glorifiquen a Dios en el día de la visitación. (1 Pedro 2:12 LBA)

Si en nuestras vidas colocamos estos principios como base de nuestra forma al predicar; de seguro trabajaremos mejor en la obra evangelística, tanto personal como en nuestras iglesias.  Que Dios siga añadiendo los que han de ser salvos. Amén.    

Por: Pbro. Jorge Martín Espinosa