EL AMOR ENTRE HERMANOS

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Amar es entregar sin esperar nada a cambio. Es imitar al maestro que dio su vida por la nuestra, deseando que respondamos a su llamado incondicionalmente (1 Juan: 4:9-11).Es dejar que él sea el rey de nuestros pensamientos, elija nuestras decisiones, escoja la música que oímos, los programas de televisión que vemos, las amistades con las cuales  compartimos, la ropa que debemos usar. Es dejar que él sea CENTRO siempre, y preguntarle ¿qué harías tú en mi lugar? Y permitir que actúe en nuestra vida conforme a su voluntad y no la nuestra.

Amar también es aprender, enseñar y comprender a los demás, mirándolos como el Señor los ve. Es ver la necesidad ajena que él nos muestra, e intentar darle solución. Es sentir latir su corazón dentro del nuestro cuando nos ponemos en el lugar de los demás y compartimos sus cargas. Es orar por los hermanos recordando que cuando lo necesitamos ellos lo hicieron por nosotros. Es seguir ayudando a otros aun cuando te hagan daño (Mateo 5:39). Es tener la oportunidad de odiar, y elegir en cambio seguir amando (Mateo 5:44). Es contar con los demás cuando ellos no lo hagan contigo. Es aprender a perdonar cuando te hayan herido (1 Corintios 13.4-8). Es dar lo mejor a los demás sin esperar que hagan lo mismo. Y estar dispuesto a servirles, y con tu ejemplo enamorarlos de Cristo.

¡Qué lindo es el amor! No basta sólo con reconocerlo, procuremos practicarlo. Porque Dios nos puso en el mundo como ejemplos de este sentimiento. Nos pide que amemos y no humillemos, que ayudemos y no despreciemos, que entreguemos y no esperemos (1 Juan 2:9-11). Recordemos que como luz, nuestra llama tiene que brillar en las tinieblas (Mateo 5:14-16). Y no hay mejor forma de brillar que aquella que nos legó el Señor: AMAR (1 Juan 4:7-8). El mundo reconocerá que somos de Dios cuando demostremos a todo el que nos rodea, hermano en Cristo o no (1 Juan 4:20-21), quién reina en nuestra vida y qué sentimos por él.

Aprender a amar no se logra de la noche a la mañana, pero teniendo la Fuente, pidámosle que nos llene diariamente y nos enseñe a darles a los demás lo que Él nos da. Si quieres amar, tienes que dar, sacrificar y entregar.  Y nunca olvides que al amor nada se resiste.

Por: Bárbara Pérez