¿PROYECTO IMPOSIBLE?

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El último deseo de Jesús para su iglesia fue una gran comisión: “Vayan y hagan discípulos…”, “…cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.” (Mt. 28:19; Hch. 1:8, NTV)

Deseosos de obedecer a ese mandato, un grupo de hermanos de la Iglesia Bautista “Betel”, del poblado de San Antonio de las Vueltas, provincia de Villa Clara, sentimos en 1999 que un nuevo tiempo para el evangelio había llegado. Sin saberlo entonces, formamos parte de un hermoso plan de Dios para desarrollar un amplio movimiento de plantación de iglesias en la región central de Cuba.

Hacía un año que la Iglesia se había quedado sin pastor y le preguntamos al Señor: ¿Y ahora, qué? “El Señor le dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha!” (Éx. 14:15 NVI). Era tiempo de salir y llenar a Cuba con el evangelio de Jesucristo.

Ante ese reto, la Iglesia comenzó a orar por un “Proyecto Imposible”. Era un listado de peticiones realmente irrealizables para una pequeña congregación como aquella. En solo cuatro meses, Dios comenzó a responder las oraciones; nuestra fe aumentó y nos preparamos para caminar hacia la visión que el Señor fue aclarando mientras trabajábamos.

Al principio ocho hermanos nos dispusimos a trabajar a tiempo completo en el proyecto misionero. La oración, el apoyo de la iglesia, la asesoría de hermanos fieles en Cuba y otras naciones, las vivencias del trabajo cotidiano y otras experiencias vividas, fueron los elementos usados por Dios para escribir Su visión para este ministerio: “Y el SEÑOR me respondió: «Escribe la visión,… para que pueda leerse de corrido»”. (Hab. 2:2–3, NVI)

 

  1. Un compromiso ante Dios con “nuestra Jerusalén”: San Antonio de las Vueltas. SOÑAMOS con presentar el mensaje de Jesucristo a cada hombre, mujer y niño de nuestra comunidad. SOÑAMOS que el 10 % de nuestra comunidad haga una decisión por Cristo y se integre a la familia de nuestra iglesia.
  2. Un compromiso ante Dios con “nuestra Judea”: El norte de la región central de Cuba. SOÑAMOS con llenar de iglesias saludables cada comunidad de la carretera del circuito norte, desde Cárdenas hasta Morón. “Caminos de Victoria” fue la vía usada para lograr este sueño.
  3. Un compromiso ante Dios con “nuestra Samaria”: SOÑAMOS con alcanzar el 10 % de nuestra nación para Cristo: ¡Que un millón de discípulos se integren a comunidades bautistas sanas en toda Cuba! Esta visión ha sido el reto que Dios dio a la Junta de Misiones de nuestra Convención desde el año 2005.
  4. Nuestro compromiso ante Dios con “los lugares más lejanos de la tierra”: Las Naciones. Una visión misionera no se limita a la nación donde vivimos. SOÑAMOS con enviar misioneros a otras naciones del mundo.

 

Diecisiete años en pos de la visión

“Caminos de Victoria” es la plataforma sobre la cual hemos ido a conquistar “nuestra Judea”, con la visión de: “plantar iglesias en ciudades, pueblos y comunidades de toda la zona centro-norte de la Isla de Cuba… El proyecto, aunque posee un fin misionero, a la vez contribuirá a unir los lazos de hermandad entre las iglesias de esta ruta… Será una oportunidad para que las iglesias más grandes y mejor equipadas compartan con las más débiles hasta que todos lleguemos a una medida de igualdad.”

El 17 de julio del 2000, aún sin medios de transporte, comenzamos los recorridos llevando misioneros plantadores por las comunidades junto a la carretera de Vueltas a Cifuentes. El 21 de abril de 2004, Dios nos regaló el primer camión y ello permitió incrementar los recorridos. Hoy se realizan cinco viajes semanales y se recorren mil kilómetros de ida y vuelta. Los miércoles transitamos 85 km hasta Unidad Proletaria, en el municipio de Cifuentes (VC); los jueves hacia Florencia, a unos 145 km en la provincia de Ciego de Ávila; los viernes hasta la playa Juan Francisco, y los sábados se recorren 140 km hasta Falla, municipio Chambas (CA). El domingo, el grupo vuelve a Cifuentes, para los servicios de adoración.

¿Qué ha pasado en estos 17 años? Se plantaron 31 iglesias y actualmente se trabaja en 63 lugares. Dios ha traído a más de 200 obreros de ocho iglesias históricas de la zona y de las organizadas por el proyecto. De estos obreros, nueve salieron a servir en el ministerio pastoral y 82 se mantienen como misioneros plantadores y de apoyo. Se ha presentado el evangelio a más de 100.000 personas, y de ellas más de 1.500 fueron bautizadas.

En cuanto a los compromisos con la nación, desde 2005 nuestro equipo colabora con la Junta de Misiones de la ACBCOcc, con el fin de alcanzar un millón de discípulos integrados a iglesias sanas en todo el país. La estrategia para lograr ese sueño es:

 

  1. PLANTAR IGLESIAS en todo el territorio nacional, para combatir el vacío y la oscuridad espiritual.
  2. ASISTIR A LOS PERDIDOS con el mensaje de reconciliación, para que puedan encontrar paz, amor, aceptación, ayuda y esperanza.
  3. TRANSFERIR VIDA. Debemos ser transformados a la semejanza de Jesucristo. Luego, transferir esa vida a otros. La palabra clave es: «obedecer todo lo que Él nos ha mandado».
  4. RENOVAR UN LIDERAZGO DE SERVICIO que combata el egocentrismo y se dé por amor a nuestra nación. La palabra clave es «compasión por las multitudes desamparadas y dispersas». La nación necesita ver líderes que se den en servicio al prójimo, por amor a Dios.
  5. INTERCEDER de manera ferviente por cada cubano separado de Cristo, por nuestras familias, por nuestros gobernantes, por más obreros para esta tarea…
  6. ALCANZAR A LAS NACIONES. La mejor contribución que podemos hacer por Cuba y el mundo es acercar el reino de Cristo. Para ello queremos preparar a cada creyente con un serio compromiso con la Gran Comisión, enviando misioneros a toda Cuba y a otras naciones.

 

Aún queda por hacer

Estos sueños aún no se han logrado, pero la Palabra sostiene a estos misioneros: “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos” (Gál. 6:9 NVI). “No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús.” (Fil. 3.13–14, NTV).

Por fe esperamos que Dios lo haga realidad. Sí, Dios lo hará: “Todos los que están aquí se darán cuenta de que es Dios quien da la victoria en las batallas. Dios nos dará la victoria… ¡y así sabrán que para triunfar, Dios no necesita de espadas ni de flechas!” (1º Sam. 17.47, TLA)

Nos ha de quedar muy claro que la batalla por Cuba es del Señor. Podemos estar seguros de la victoria.

Hoy tenemos una oportunidad de hacer ver a los hombres que la grandiosa “Primera Causa” puede alcanzar Sus propósitos sin el poder del hombre. Hoy tenemos una ocasión inapreciable que debe ser bien empleada. Si la poderosa mano de Dios está de nuestra parte y cada miembro de las iglesias se involucra en el trabajo; creemos que este es un ¡PROYECTO POSIBLE!; “desde donde estás, hasta lo último de la tierra.”

¡A Dios sea la Gloria!

Pbro. José Enrique Pérez Pérez