LOS JÓVENES Y LA ELECCIÓN DE LA PAREJA

pareja ideal

¡Estar soltero! ¡Qué va, ni de juego! ¡Dios me libre de esa enfermedad! ¿Cuántas veces hemos escuchado estas palabras entre los jóvenes, o peor aún, nuestros labios las han repetido? Muchas veces ¿verdad?, y la cuestión es que nadie quiere quedarse  solo. O mejor dicho: nadie quiere quedarse solterón. Porque todos anhelamos tener a nuestro lado a la persona idónea para compartir el resto de nuestra vida.

Pero ¿cómo escoger la persona adecuada que Dios tiene para nosotros?

Si de escoger se trata, nadie mejor que el Señor para hacerlo. Él no nos da solamente algo bueno, sino que siempre nos dará lo mejor que tiene para nosotros. Por eso cuando tengas que elegir, nunca lo hagas tú, siempre deja que Él lo haga por ti. No hay nadie que te conozca tanto como Dios, y sepa lo que realmente tú necesitas.

Para conocer la persona que Dios tiene para ti, debes en primer lugar pedírsela en oración. Luego, esperar su respuesta contando con la herramienta con la cual te dotó, su paz. Porque cuando las cosas vienen de Dios siempre traen paz. Muy fundamental es mirar la vida espiritual de la persona por la que estás orando, en caso que Dios te la haya mostrado. ¿Es el Señor su prioridad, y le da a Él lo mejor? Si es así, puedes tener la certeza de que esa persona dará lo mejor de sí a su futuro(a) esposo(a).

De la manera que una mujer obedece a Dios y a las autoridades que Él ha puesto sobre ella (padres, maestros, pastores, etc.), así será obediente a su futuro esposo (1ra. Pedro 3:1). Y de la manera que el hombre ame y trate a su familia, así mismo amará y tratará a su futura esposa (1ra. Pedro 3:7). No dejes que las apariencias nublen tu vista, porque la belleza física atrae, pero no convence. Busca lo que Dios mira y valora: el corazón. Si quieres que la persona adecuada llegue a ti, sé tú adecuado(a) para ella. No esperes recibir lo que no estás dispuesto a entregar.

No quieras apresurar la voluntad de Dios; Él te dirá cuándo pasar de la amistad al noviazgo. Deja que guíe cada decisión en tu vida.

Si eres  soltero(a), no pienses que Dios se olvidó de ti. Porque te sorprenderá cuando menos lo esperes. El Señor está preparando un regalo muy especial para ti y eso requiere de tiempo. Acuérdate que un diamante para obtener su belleza demora años, y que todo tiene su tiempo (Eclesiastés 3:1), y el tiempo del Señor no es el nuestro. Entrégale lo mejor de tu vida, deléitate en Él, disfruta de esta etapa que es única, e infórmate sobre el noviazgo y el matrimonio. Anímate, porque Dios quiere usarte para hacer grandes cosas que después de casado(a) te serán difíciles de realizar. Sólo ten Paciencia, Confianza y Preparación para que cuando llegue esa persona, seas de gran bendición.

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14)

Por: Bárbara Pérez