¿LAS TECNOLOGÍAS MODERNAS Y EL INTERNET, BUENO O MALO?

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En estos momentos en que todo apunta a una am­pliación de las telecomunicaciones y la Internet en Cuba, estemos atentos.

Debes conocer los peligros que acarrea el mal uso de esa red y el acceso a sitios digitales que dañan mente y cuerpo, como los de pornografía. Recuer­da lo que dice la Biblia sobre el sexo: que es honroso y bueno dentro del matrimonio, y que Dios bendice el matrimonio santo. Pero al Dios Santísimo le ofen­den los “mirones (as)” que husmean en la desnudez ajena, algo que, además, crea adicción y lleva a otros pecados. La Biblia enseña que no debemos descubrir la desnudez de otra persona (excepto nuestro cón­yuge). Dice también que “…cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28).

Otro peligro es la cita a ciegas, es decir, conocer a alguien por Internet, y salir con esa persona, cuando ni siquiera sabes quién es, ni qué busca. Los cristianos tenemos que ser “mansos como palomas, pero as­tutos como serpientes”, para que nadie nos engañe. Aunque la persona se exprese bonito, podría ser un enviado de Satanás.

Cuidado igualmente con los datos personales y fo­tos que compartes por Internet, ya que pueden ser vistos o leídos por millones de personas. Protege tu privacidad.

Pasar demasiado tiempo “conectados” o en juegos digitales produce aislamiento, nos distanciamos de los demás. También propicia el sedentarismo y la an­siedad por comer. Esto lleva al aumento de peso con las consiguientes enfermedades.

Ese juego en sí mismo no es malo. Lo perjudicial es cuando crea adicción y te roba el tiempo de adorar a Dios, ayudar a tus padres, estudiar o trabajar.

“Todo me es lícito, pero no todo me conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.” (1ra. Co. 10:23).

El celular es una bendición, pero hemos conocido de accidentes ocurridos porque el conductor contes­tó una llamada, o sobre fotos indiscretas tomadas con el teléfono.

En resumen, ¿son buenas o malas las tecnologías de las comunicaciones? Son como el dinero: depende del uso que les demos.

Son herramientas de bendición, si se utilizan co­rrectamente, en el tiempo adecuado, y, sobre todo, para la gloria de Dios y la edificación de su pueblo.

Mientras otros publican obscenidades a través de Internet, nosotros podemos expandir el evangelio y la amistad sincera, y brindar consejería y consolación a personas que sufren. Asimismo, nos permite contactar con familiares y hermanos de otras naciones, y difundir la obra de Dios en Cuba. También puedes com­partir temas culturales, históricos, literarios, y hablar sobre la belleza de nuestro archipiélago, donde ha­bitan 11,1 millones de personas, de las cuales más de un millón aman al Dios Viviente y Todopoderoso. “Exa­minadlo todo; retened lo bueno.” (1ra Tes. 5:21).

Por: Gretel Heredia Viltres